Proyectos de reforestación


Carrusel, MEDIO AMBIENTE / Domingo, Marzo 18th, 2018

reforestación

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Luego de tres años de tomar la decisión de salir de la ciudad con rumbo a una vida más práctica en las verdes y tenaces montañas andinas de Sutatausa, en Colombia, demostramos cómo el hombre puede reconstruir entornos naturales y vivir en armonía con ellos, en lugar de destruirlos y pensarlos específicamente para explotación intrusiva e irresponsable. Cuando llegamos a este lugar, una notoria necesidad de llevar a cabo un proyecto de reforestación en la granja se nos mostró urgente. Por eso decidimos actuar.

 

Así, en la granja ahora podemos ver bosque nativo de más de 3 metros de altura a escasos 10 metros de la casa, prados verdes, reserva de agua abundante, suelos más fértiles y llenos de vida. Sin embargo, sentimos que no es suficiente, por lo que el proyecto de reforestación continuará de forma constante hasta lograr reemplazar casi la totalidad del bosque de acacia australiana que invadió el lugar de forma agresiva luego de que el gobierno, por medio de la CAR sembrara estos árboles hace más de 40 años en un intento desesperado de recuperar el bosque de montaña, completamente erosionado e infértil. A esta especie, también se sumó la siembra de eucaliptos y pinos (especies no nativas), los cuales constituyen un 90% del bosque actual de la región. Por esto es nuestro deseo reemplazar de forma consciente estos árboles por especies endémicas y crear nuevos espacios para la recuperación de la fauna y flora natural del lugar, así como para establecer corredores que puedan recibir nuevas especies que deseen hacer una escala antes de seguir su rumbo (aves migrantes).

 

Desde el primer día en que llegamos a este lugar descubrimos que una de nuestras metas y obligaciones en el mundo es contribuir a los esfuerzos de millones de personas que dedican gran parte de sus días a mejorar su calidad de vida por medio de aportes sociales y medioambientales. Por ese motivo, mientras buscamos crear el ambiente ideal para nuestro estilo de vida, para lograr un balance entre lo que sentimos, lo que vemos, lo que queremos y lo que obtenemos, también enfocamos nuestros bríos en hacerlo de forma responsable y constructiva con el entorno y con sus necesidades básicas y naturales. En la granja creemos en el poder y la conexión entre todas las cosas vivientes y no vivientes y por eso tratamos de conseguir armonía en cada uno de los proyectos que llevamos a cabo. La permacultura nos ha permitido, por medio del diseño y otros de sus principios, percibir y acomodar la relación entre las cosas existentes en la finca (espacios abiertos, reservorios de agua, árboles y bosques, zonas inundables, etc.) y los elementos introducidos (casa, talleres, huertos, proyectos agrícolas, animales de casa y granja, etc.) y de esta forma trabajar generando la menor cantidad de residuos, reutilizando y reciclando gran parte de ellos, incluidas las sobras de energía de cada proceso. De igual forma, por medio de la permacultura logramos reducir en gran medida muchos de los esfuerzos, maximizando los beneficios y resultados obtenidos.

Pues bien, hace un año, nuevamente el gobierno por medio de la CAR comenzó a incentivar la reforestación en la región, esta vez reemplazando bosque de acacia por especies endémicas y mediante un programa de concientización y capacitación regalaron gran cantidad de árboles con el propósito de renovar el entorno, mejorar la calidad de los suelos, lograr la retención de agua lluvia, recuperar fuentes hídricas y nacimientos, crear corredores ambientales y mejorar la calidad de vida de los habitantes del lugar. Así empezamos con la reforestación de parte del bosque, específicamente uno que se encuentra en la parte alta de la finca, encima de la casa, en donde hemos abierto al menos 3 reservorios de agua lluvia con la esperanza de lograr que el nuevo bosque aliente al agua a quedarse la mayor cantidad de tiempo posible y el agua invite a los árboles a crecer saludablemente alcanzando un nivel de relación simbiótica natural que beneficia a todo el entorno, la flora, la fauna, a nosotros y por supuesto al planeta entero. Previo a la siembra de los árboles, por supuesto se realizó una limpieza del bosque de acacia mediante poda sistemática de todos los arboles con un diámetro menor a los 20 cm en su base del tronco y que no contaran con una postura adecuada para un crecimiento óptimo. Esto nos ha dejado con un porcentaje aproximado del 1% de los árboles en pie de un total de más de mil acacias que crecían sin control y sin valor alguno, la mayoría siendo retoños de raíces que nunca iban a engrosar.

 

A la fecha, un año y tres limpiezas después de la siembra algunos árboles ya superan el metro y medio de altura y nos sentimos orgullosos de ellos. Seguiremos cuidándolos y complementándolos con especies frutales de baja estatura también naturales de la zona como la uchuva o la zarzamora.

 

Al terminar la tercera poda y limpieza del bosque vemos con emoción que el proceso que iniciamos hace 2 años con la renovación del bosque mediante su reforestación con especies nativas (arrayán, cedro, ciro, etc.) avanza de maravilla. Un 95% de los árboles sembrados hace dos años se mantiene, con apenas tres limpiezas de retoños de acacia y ninguna atención más que la aplicación de fertilizante y gel hidroretenedor en cada una de las limpiezas. Esto hace que más de 200 nuevos árboles se unan al bosque nativo preexistente en la granja, embellezca el paisaje, aporte vida al entorno gracias al oxígeno que libera y a su capacidad regeneradora de suelos y de retención de agua.

 

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