Una vida en permacultura


Carrusel, PERMACULTURA / Sábado, Marzo 17th, 2018

permacultura

Siendo un sistema de principios con multiplicidad de enfoques y valores, la permacultura brinda herramientas para lograr que, por medio del diseño, toda estructura (ya sea física dentro de la granja, o social, económica y política en niveles más abstractos) pueda funcionar de manera que todos los elementos involucrados cumplan más de una función y los residuos sobrantes de energía invaluable se puedan recuperar y reutilizar tantas veces como sea posible.

 

De esta forma, la permacultura ofrece una perspectiva filosófica en la cual el principal objetivo es trabajar de la mano de la naturaleza y los procesos histórico-geológicos, cósmicos y evolutivos que se presentan en cada ecosistema, para así lograr un equilibrio mutualista entre lo que vemos, hacemos, lo que pedimos y lo que recibimos de la tierra y el entorno. En la granja hemos logrado optimizar muchas de las relaciones que son interdependientes, como por ejemplo utilizar el agua de los reservorios para saciar la sed de las aves de corral, o la relación entre el compost de gallinaza en el huerto y la fuente (gallinero), entre otros, gracias a un manejo responsable del uso y cuidado de la tierra, bosques y fuentes hídricas y de la integración a largo plazo de los ciclos naturales y flujos energéticos con los proyectos productivos, la casa, los habitantes y visitantes, los huertos y jardines, los animales de granja y domésticos, etc.

 

¿Qué hace y cómo logra la permacultura facilitarnos la vida a nivel individual, además de convertirla en un elemento integral del universo? Se puede apreciar al diseño como una de las virtudes más prácticas y notorias dentro de un sistema de organización permacultural en una granja o finca, ya que como su nombre lo indica, aboga por una cultura de lo permanente. Es decir que puede ubicar y establecer todos los elementos físicos de la finca de tal forma que realmente logre un complemento armónico entre aquello que es introducido con lo que ya estaba desde antes en el lugar. Para lograr un diseño adecuado, Bill Mollison[1] nos ofrece un sistema de organización bastante interesante y práctico. Cabe destacar, es útil a nivel de granjas y fincas, así como también en entornos urbanos (barrios, pueblos y ciudades[2]). Se trata de un sencillo sistema de división de la finca en zonas de prioridad donde la zona 0 es básicamente la casa y lo inmediatamente relacionado con la casa y sus habitantes. Zona 1 se compone de elementos que diariamente requieren visita y/o tratamiento varias veces al día (gallinero, animales domésticos, huertos, jardines, etc). En zona 2 se ubican reservorios de agua lluvia (en partes altas), algún proyecto productivo agrícola, bosques frutales, animales de finca, etc. En zona 3 se pueden sembrar bosques para madera y, ganadería y otros proyectos pecuarios. Para zona 4 y 5 no se requerirá visita más que ocasional ni mayor tratamiento puesto que allí se ubica una zona de bosque forestal y de frutos que no requieran mayor atención y donde se pueda establecer un ecosistema preferiblemente endémico, para así prevenir la erosión cuidando de los reservorios y fuentes de agua. Esta última debe ser la zona de observación; donde la magia de lo natural ocurre, y nosotros, meros visitantes debemos estar prestos a entender y analizar cada uno de los procesos que se llevan a cabo para aprender de la experiencia directamente.

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Esta división no necesariamente indica que las zonas deban estar ubicadas de forma circular alrededor de la zona 0, ni que algún lugar muy cercano a la casa pueda ser un bosque de zona 5. Esa decisión se tomará luego de analizar y diseñar en concreto teniendo en cuenta lo existente como bosques, casas, ranchos, carreteras, lagos, acceso a servicios, inclinación del terreno, microclimas, exposición solar, fuerza y dirección de los vientos, etc. Y lo que se va a introducir, incluyéndonos a los seres humanos.

 

En la granja, aprovechamos la inclinación del terreno con el fin de crear una especie de complejo acuático que conecta cuatro de los reservorios de la parte alta, que juntos acumulan más de 1000 mts3 de reserva de agua de lluvia, y canalizamos sus desagües que desembocarán en un gran reservorio que se construirá en la parte baja de la finca, junto al bosque de zona 4, y que será capaz de almacenar entre 5.000 y 10.000 metros cúbicos de agua. Justo en medio de este complejo acuático, en un costado elevado se ubica la casa, parqueadero, talleres, corrales, huertas, jardines, proyecto agrícola productivo y otros elementos de la finca de tal manera que la siembra de agua que estamos realizando logre abastecer los proyectos agrícolas y pecuarios que vendrán. Así mismo, la ubicación de la casa dentro del circuito de agua permite una reducción de gasto energético al posibilitar el acceso a ella, reducir tiempos y costes en transporte, personal y logística dentro de la finca, se crean barreras contra fuego e incendios forestales, se reduce la erosión en gran parte de la finca gracias al contacto prolongado del agua con la tierra, sube el nivel freático, con la forestación de las zonas de reservorios se garantiza la creación de ecosistemas autosostenibles y la gradual siembra de agua para llegar a ese punto en el que gracias a la sombra, evapotranspiración y otros beneficios que aportan los árboles, el precioso líquido de vida permanezca de forma permanente e incluso pueda llegar a generarse allí.

 

La permacultura establece otro de sus preceptos en una lógica de utilidad y practicidad que resume Mollison en su ética del cuidado de la tierra con una frase contundente; “trabaje donde su trabajo sea útil, plante un árbol donde pueda sobrevivir, asista a la gente que desea aprender”[3]. Es un componente de la permacultura que también tratamos de aplicar siempre en la granja para precisamente, evitar el gasto innecesario de energía y recursos. De igual forma, el sentido común en cualquier caso y situación debe prevalecer, de tal manera que las consecuencias de nuestros actos tengan el menor impacto negativo y se puedan maximizar los impactos positivos. Por este motivo, la permacultura nos invita a planificar en pro de la sostenibilidad y a caer en cuenta que en muchos casos el estilo de vida que llevamos se basa en una cultura de consumo y desperdicio que resultará insostenible a mediano o largo plazo y acarreará consecuencias bastante negativas tanto en un plano social como ambiental.

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Como sistema holístico, la permacultura reúne bases estructurales sólidas que pensadas y aplicadas pueden ser profundamente útiles para políticos, urbanistas, arquitectos, granjeros, campesinos y agricultores en general, ingenieros, ganaderos y demás personas en quienes recae la linda responsabilidad de sostener el presente y organizar y garantizar un futuro. Esto en parte gracias a la aplicabilidad de muchos de sus preceptos a escalas mayores, brindando la posibilidad a los planificadores de las ciudades de mermar o solucionar problemas urbanos característicos como la enorme cantidad de residuos que se generan y el consecuente desperdicio energético que desgasta no solo al planeta y al medio ambiente, sino también a las personas a las que la presión del estilo de vida urbano actual repleto de afán, inseguridad, mal genio y pérdida de minutos de vida entre el tráfico y las luces desquicia y en muchos casos lleva a una vida infeliz y conformista.

 

No hay que esperar a llegar a ese punto de desespero, angustia y conformismo para poder encontrar un camino que satisfaga nuestras expectativas, nos rete día a día a aprender y lograr cosas más grandes. Una reestructuración de los hábitos diarios, organizar su vida, hacer cosas por usted mismo y para usted mismo, utilizar los medios y guías espirituales como motivación, pensar más en usted como miembro útil de una sociedad que lo pide a gritos y pensar en retornar al mundo con acciones; plante un pequeño bosque si tiene la oportunidad, no malgaste el agua, es el recurso más preciado que existe, si tiene un carro dele un buen uso, trate de cultivar y criar al menos parte de sus alimentos y medicinas, su salud mejorará. Interésese por el mundo y sea curioso, sueñe, si le interesa y tiene la oportunidad de poblar o repoblar zonas rurales con proyección así como nosotros, no lo piense dos veces y hágalo.

 

En el retorno al campo está la solución a muchos de los problemas que agobian no solo a las ciudades sino al campo, y la producción de alimentos para un planeta sobrepoblado es realmente un reto en el que cada vez más personas inviertan su tiempo, esfuerzo y habilidades aceptando que la revolución tecnológica puede brindar bastantes herramientas para alcanzar sistemas agrícolas familiares asequibles y realmente sostenibles en el tiempo. Para todo ello, la permacultura ofrece una visión y una opinión, pero sobre todo una posible solución.

 

[1] Investigador y naturalista australiano considerado como el padre de la permacultura. Introducción a la Permacultura, Cap 1.

[2] Londres es un ejemplo de organización urbana permacultural al dividir sus límites zonalmente en donde en la primera zona o Zona 1 se concentra la gran mayoría del flujo energético, descendiendo gradualmente hasta las granjas, zonas boscosas y complejos industriales de Zona 6.

[3] Mollison, Cap 1. Pp 3.

 

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